Text 8 Nov Modesto Desahogo

Modesto desahogo
Estoy más triste que un zapato ahogado               
estoy más triste que el polvo bajo los petates 
estoy más triste que el sudor de los enfermos               
estoy triste como un niño de visita 
como una prostitutas desmaquillada               
como el primer autobús al alba 
como los calzoncillos de los notarios               
triste triste triste de sonreír como un bobo desde los rincones 
de ver tallar las cartas en redondo saltándome siempre a mí               
de todo lo que se dicen y se dan y se mordisquean en mis narices 
estoy harto de quedarme con el saludo en la boca               
de salir bien dibujado entre la muchedumbre 
para que me borre siempre el estropajo de su roce               
de no estar nunca en foco para ningunos ojos 
de tener tan desdentada la mirada               
de navegar tras la línea del horizonte 
con mis banderitas cómicamente izadas               
no puedo más de no ser nunca nadie 
de que no me dejen jamás probarme otra careta que la de ninguno               
de no irrumpir de no alterar el oleaje 
de no curvar jamás un tren de ondas               
de no desviar a mis corrales la palabra suelta 
de que nunca me caiga a mí la lotería de un vuelco visceral               
De no poblar ni el más vago sueño ocioso 
De saber que ningún mal pensamiento tendrá ya más mi rostro.               
Estoy hasta aquí de la avaricia de los privilegiados 
de que quieran para ellos solos toda la juventud               
todos los influjos en las cosas del mundo 
todo el favoritismo de la prostitutas alegría               
toda la iniciativa de renuevo y capricho 
de que se apropien sin escrúpulos la plusvalía de calor y encuentros               
todo el capital de risa y de coloquio 
que repartido con justicia               
alcanzaría de sobra para alimentarnos a todos 
a todos los hambrientos de carne de comunión               
y sedientos de vino de comunión 
a todos los que están tristes               
como faldones arrugados que les cuelgan a los otros 
en fin estoy jibosamente desolado              
de haber envejecido sin seguro de vida 
sin seguro de nombre 
sin cavar mi guarida en el espeso ahorro               
de no haber cobrado el billete cuando la vida se asomaba a mirarme               
de haber tirado siempre deudas al cesto sin mirarlas 
y lo que quiero decir es que estoy a fin de cuentas               
terriblemente triste de que no me hayáis perdonado. 

(T. Segovia E.P.D. )


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